Tratado sobre la tolerancia
Tratado sobre la tolerancia En 1724, Luis XV y Fleury —este actuaba como primer ministro; en la práctica, el rey no gobernó de manera efectiva hasta la muerte del cardenal en 1743— volvieron a poner en vigor las antiguas ordenanzas contra los protestantes, con penas de muerte, galeras a perpetuidad para los varones cogidos in fraganti en el ejercicio de sus ritos y cárcel perpetua para las mujeres. HabÃa, además, una medida discriminatoria que perturbaba la vida familiar y social por su contenido económico: como la Iglesia católica no reconocÃa los matrimonios de los jansenistas, los hijos de estas parejas eran considerados bastardos; la secuela más inmediata y dura llegaba en el momento de la muerte, ya que los padres no podÃan transmitir a sus «bastardos» la herencia. De ahà también la conversión formal al cristianismo, como veremos en el caso de Jean Calas, obligado, para sobrevivir, a formalizar todos los ritos a que le obligaba la religión oficial: Calas bautizó a sus seis hijos y los envió a estudiar con los jesuitas.
Fleury, ayudado por el parlamento, combatió el jansenismo, pero tratando de atraerse a los elementos moderados del campo jansenista y católico; fue un respiro que se volatilizó a su muerte: de nuevo volvió la angustia con su secuela de ajusticiamientos: según Voltaire, entre 1745 y 1762 habÃan sido ahorcados ocho pastores protestantes.