Alas de sangre (EmpÃreo 1)
Alas de sangre (EmpÃreo 1) —No tengo opción —respondió Violet, tragándose las palabras que realmente querÃa decir. La vergüenza de ser vista como débil se enredó en su garganta como un nudo.
Cada paso que daba hacia la oficina de su madre, la general Sorrengail, era un recordatorio de lo que se esperaba de ella: ser fuerte, imparable. Un jinete. Pero Violet no se sentÃa como ninguna de esas cosas. En su interior, solo habÃa un abismo de dudas y un resentimiento latente hacia la mujer que la enviaba a lo que casi garantizaba serÃa su muerte.
Cuando cruzó la puerta de madera pesada, la silueta de su madre se recortaba contra un ventanal, imponente y frÃa como la misma montaña que albergaba el colegio. Mira estaba allà también, sus palabras cortando el aire como espadas.
—¡No puedes hacer esto, mamá! —dijo Mira con voz ronca. Su puño golpeó la mesa de la general—. Violet no está hecha para esto. Es pequeña, débil...
—Mira, ya basta —interrumpió la general sin levantar la voz, aunque su tono era más afilado que cualquier grito—. Decidà su destino el dÃa en que nació. Ella será una jinete. Si no puede sobrevivir, será porque no es digna. Y no criaré a una hija indigna.