El corazón de una Bridgerton
El corazón de una Bridgerton Michael, por su parte, se había refugiado en la soledad, incapaz de enfrentar a Francesca sin sentir que traicionaba a John con cada mirada. Se había convencido de que su presencia solo complicaría más las cosas, de que lo mejor era alejarse. Pero el remordimiento y el amor lo atormentaban como un fuego lento.
Una noche, mientras Michael revisaba los libros de la propiedad Kilmartin, un sirviente le llevó una nota. Era de Francesca: No puedo seguir así. Necesito hablar contigo. Por favor, ven a verme.
El mensaje era sencillo, pero Michael sintió que cada palabra lo atravesaba como un cuchillo. Su primer impulso fue ignorarlo, pero sabía que no podía seguir huyendo. Esa misma noche, se presentó en la casa de Francesca. Ella lo esperaba en el salón, envuelta en un chal, su mirada cargada de preguntas y tristeza.
—¿Por qué te has alejado, Michael? —le preguntó, su voz temblando. —Pensé que necesitabas tiempo… espacio para sanar —respondió él, incapaz de sostenerle la mirada. —Eso no es cierto. Siempre has estado ahí para mí, y ahora, cuando más te necesito, te escondes.