Yo, el difunto

Peter Debry

Mike Riordan perdióel sentido. Cuando lo recobró,el sol estaba alto en el horizonte. La canoa iba a la deriva. Se agarró a laborda, colgando de ella, hasta que cielo y mar cesaron en su balanceo, y pudoconcentrar las pupilas. El océano estabaliso como un charco de aceite, y no había rastro de Landis en parte alguna.Tambaleándose, llegó Riordan hasta el timón, poniendo el contacto. El motor trepidó. Yuna hora más tarde anclaba la canoa junto al embarcadero privado. Allí estabaVivian Todd esperándole. Lívida, pero no demostraba sorpresa, contemplando elmagullado rostro y la sangre en cubierta.
🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀


Descargar Yo, el difunto PDF Completo Gratis

Obtener gratis libro Kindle para tu teléfonoVer ofertas en Amazon