Uno para la silla

Keith Luger

Al llegar a laintersección, un «Ford» sedán se detuvo. Marta habló vivamente con el hombre queiba al volante, y luego volvió la cabeza y le gritó a su madre que aquel señorla iba a llevar hasta la estación de servicio. Fue la última vez que Kate vio asu hija viva. Kate esperó casiuna hora, hasta que apareció un motociclista, el patrullero Boris Hudson, quienpreguntó qué estaban haciendo allí. Ella le explicó lo que pasaba y entonces elpolicía le dijo que acababan de encontrar a una mujer en un camino solitario, amilla y media de allí. Era su hija Marta yestaba muerta. Había recibido dos balazos: uno en el cuello y otro en el pecho.
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