El Archipiélago en llamas
El Archipiélago en llamas Mientras la Karysta se dirigía hacia el norte, con un destino que sólo su capitán conocía, en Corfú sucedía un hecho que, a pesar de su carácter privado, había de atraer la atención pública sobre los principales personajes de esta historia.
Ya sabemos que desde 1815, según lo establecido en los tratados que se firmaron ese año, el grupo de las islas Jónicas había quedado bajo el protectorado de Inglaterra, después de haber aceptado el de Francia hasta 1814[14].
De todo ese grupo que comprende Cerigo, Zante, Ítaca, Cefalonia, Léucade, Paxos y Corfú, esta última, la más septentrional, es también la más importante. Se trata de la antigua Corcira, una isla que tuvo como rey al generoso anfitrión de Jasón y Medea, Alcinoo, el cual, más tarde, acogió también al prudente Ulises después de la guerra de Troya, y que tiene, por lo tanto, derecho a ocupar un puesto preferente en la historia antigua. En lucha primero contra los francos, los búlgaros, los sarracenos y los napolitanos, saqueada después por Barbarroja en el siglo XVI, protegida en el XVIII por el conde de Schulembourg y defendida, al terminar el Primer Imperio, por el general Donzalot, era entonces la residencia de un Alto Comisario inglés.