Las aventuras de Tom Sawyer
Las aventuras de Tom Sawyer HUCK dijo:
—Nos podemos descolgar si encontramos una soga. La ventana no está muy alta.
—¡Un cuerno! ¿Para qué quieres tú descolgarte?
—No estoy hecho a esa clase de gente. No puedo aguantar esto. Yo no voy abajo, Tom.
—¡Cállate! Eso no es nada. A mà no me importa un pito. Yo estaré contigo.
Sid apareciĂł en aquel momento.
—Tom —dijo—, la tĂa te ha estado aguardando toda la tarde. Mary te habĂa ya sacado el traje de los domingos, y todo el mundo estaba rabiando contra ti. Dime, Âżno es sebo y barro esto que tienes en la ropa?
—Anda con ojo, señor Sid, y no te metas en lo que no te importa. Y oye, ¿por qué han armado aquà todo esto?
—Es una de esas fiestas que siempre está dando la viuda. Esta vez es para mĂster Jones y sus hijos, a causa de haberla salvado de lo de aquella noche. Y todavĂa puedo decirte otra cosa, si quieres saberla.
—¿Cuál?