La tienda
La tienda Pero Gaunt aún no ha terminado. Su cliente más importante aún no ha pagado su precio.
Brian Rusk, el primer comprador, el niño que desató la tormenta sin saberlo, está encerrado en su cuarto, incapaz de dormir. En su mesa de noche, la tarjeta de Mickey Mantle brilla bajo la luz tenue. Un recuerdo de su error.
Brian sabe que algo anda mal en el pueblo. Sabe que Gaunt es la razón.
Lo que no sabe es que el verdadero infierno aún no ha comenzado.
Las calles de Castle Rock arden. Casas en llamas, autos volcados, vecinos que alguna vez fueron amigos ahora convertidos en enemigos a muerte. Gaunt camina entre el caos, sonriendo como un artista contemplando su obra maestra.
Pero Alan Pangborn no está dispuesto a dejarlo ganar.
Ha estado observando, conectando piezas. Cada crimen, cada disputa, cada tragedia lleva de vuelta a un solo punto: Cosas Necesarias .
—¿Qué diablos eres? —escupe Alan, irrumpiendo en la tienda con el arma en la mano.
Gaunt lo observa con una calma escalofriante.