Alas de sangre (Empíreo 1)
Alas de sangre (Empíreo 1) —¿Lista para morir, Sorrengail? —Una voz burlona llegó a sus oídos. Dane Atos, un recluta musculoso que ya había intentado empujarla en las escaleras más temprano. Sus ojos brillaban con una malicia cruel mientras señalaba el parapeto—. Espero que tengas buenos reflejos. El viento tiende a jugar malas pasadas.
Violet lo ignoró, concentrándose en mantener sus pies firmes. Un paso a la vez, pensó. Pero cada paso que daba era una batalla contra la duda y el miedo.
Cuando finalmente llegó al borde del parapeto, un oficial se acercó para iniciar el proceso de selección. El aire parecía cargado de tensión mientras el hombre levantaba la voz, leyendo las reglas con un tono monótono:
—El Cuadrante de Jinetes no es para todos. Aquí no buscamos solo fuerza, sino coraje, velocidad y determinación. Al cruzar este parapeto, pondrán sus vidas en manos de los dragones. Si no son dignos, ellos lo decidirán. Y créanme, los dragones no son misericordiosos.
Las palabras cayeron como un peso sobre los reclutas. Algunos retrocedieron, incapaces de enfrentar el desafío. Violet los observó con una punzada de envidia. Ellos podían retirarse. Ella no.