Ulises

Ulises

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

10

EL superior, el muy reverendo John Conmee S. J., volvió a colocar su pulido reloj en un bolsillo interior mientras bajaba los escalones del presbiterio. Tres menos cinco. Justo el tiempo suficiente para ir hasta Artane[1] caminando. ¿Cómo es que se llamaba ese muchacho? Dignam, sí. Very dignum et justum est. Debo ver al hermano Swan. La carta del señor Cunningham. Sí. Obligarlo, si es posible. Buen católico de acción: útil en momentos de misión.

Un marinero unípedo, que avanzaba balanceándose a perezosas sacudidas de sus muletas, gruñó algunas notas. Se detuvo con una sacudida delante del convento de las hermanas de caridad y alargó su gorra puntiaguda de limosnero hacia el muy reverendo John Conmee S. J. El padre Conmee lo bendijo al sol porque sabía que su cartera no guardaba más que una corona de plata.

El padre Conmee cruzó hacia Mountjoy Square[2]. Pensó, pero no por mucho rato, en soldados y marineros cuyas piernas habían sido arrancadas por balas de cañón, terminando sus días en algún asilo de pobres, y en las palabras del cardenal Wolsey[3]: Si hubiera servido a mi Dios como he servido a mi rey Él no me habría abandonado en la vejez. Caminó a la sombra de árboles de hojas parpadeantes de sol y a su encuentro avanzó la esposa del señor David Sheehy, miembro del Parlamento.

—Muy bien, por cierto, padre. ¿Y usted, padre?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker