Los Miserables - Parte 1
Los Miserables - Parte 1 El lector habrá adivinado que el señor Magdalena era Jean Valjean.
Ya hemos sondeado antes las profundidades de su conciencia; volvamos a sondearlas otra vez. No lo haremos sin emoción, porque no hay nada más terrible que semejante estudio.
Jean Valjean, después de la aventura de Gervasillo, fue otro hombre. El deseo del obispo se vio realizado; en el criminal se verificó algo más que una transformación, se efectuó una transfiguración.
Logró desaparecer; vendió la platerÃa del obispo, conservando los candelabros como recuerdo. Vino a M. tranquilizado ya, con esperanzas, sin tener más que dos ideas: ocultar su nombre y santificar su vida. Huir de los hombres y volver a Dios.
Algunas veces estas dos ideas disentÃan; y entonces el hombre conocido como Magdalena no dudaba en sacrificar la primera a la segunda, su seguridad a su virtud. AsÃ, a pesar de toda su prudencia, habÃa conservado los candelabros del obispo, habÃa llevado luto por su muerte, habÃa interrogado a los saboyanos que pasaban, habÃa pedido informes sobre las familias de Faverolles, y habÃa salvado la vida del viejo Fauchelevent, a pesar de las terribles insinuaciones de Javert.
Sin embargo, hasta entonces no le habÃa pasado nada semejante a lo que ahora le sucedÃa.