La letra escarlata
La letra escarlata ANDANDO como en un sueño, y quizá realmente bajo la influencia de una especie de sonambulismo, el Sr. Dimmesdale llegó al lugar en que, años atrás, Ester había sufrido las primeras horas de su ignominia pública. El mismo tablado, negro y percudido por las lluvias, soles y tormentas de siete largos años, con los escalones gastados por las pisadas de los muchos reos que desde aquella época los habían subido, se elevaba allí bajo el balcón de la iglesia ó casa de reunión. El ministro ascendió los escalones.