La conducta de la vida
La conducta de la vida RIQUEZA
¿Quién podría decir lo que ocurrió
hace mucho tiempo,
cuando sobre el globo sin vida
colgaban estrellas y soles ociosos?
¿A qué dios obedecían los elementos?
¿En alas de qué viento iba el liquen
y se mecían las minúsculas semillas de poder
que, alojadas en la roca, erosionaban la roca?
El primero de los pioneros
sabía cuál era la dura tarea adjudicada,
con paciencia, durante el largo año del cielo,
edificar una casa en la materia.
Del aire, los siglos siguientes obtuvieron
la enmarañada y extensa espesura,
de la que saldrían las hojas de los tiempos
que cubrirían y ocultarían las losas de granito
antes que el cereal se agitara con dorado orgullo.
¿Qué herreros, en qué fragua, forjaron
(en confusos eones, oscuros y callados
que el aturdido cerebro apenas puede computar).
el cobre y el hierro, el plomo y el oro?
¿Qué antiquísima estrella podría salvar la fama
de las razas que perecieron y cubrir