Memorias de la casa muerta
Memorias de la casa muerta PRIMERAS IMPRESIONES [CONTINUACIÓN]
Apenas acababa de irse M…cki (el polaco que habló conmigo) cuando Gazin, completamente borracho, irrumpió en la cocina.
Un preso borracho, en pleno día, entre semana, cuando todos están obligados a salir a trabajar, con un jefe severo que podía presentarse en cualquier momento en el penal, con un suboficial encargado de la custodia de los reclusos y que jamás se ausentaba, con los soldados de la escolta, con los inválidos: en una palabra, con todas esas severas medidas, era algo que desbarataba todas las ideas que yo me había hecho de la vida y costumbres de los presidiarios. Tuve que pasar mucho tiempo allí, antes de ser capaz de explicarme todos aquellos hechos, tan enigmáticos para mí en mis primeros días de presidio.