Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda 
AS aguas en estrecho vaso encerradas, mientras más priesa se dan a salir, más despacio se derraman, porque las primeras, impelidas de las segundas, se detienen, y unas o otras se niegan el paso, hasta que hace camino la corriente y se desagua.
Lo mismo acontece en las razones que concibe el entendimiento de un lastimado amante, que, acudiendo tal vez todas juntas a la lengua, las unas a las otras impiden, y no sabe el discurso con cuáles se dé primero a entender su imaginación; y así, muchas veces, callando, dice más de lo que querría.
Mostróse esto en la poca cortesía que hizo Periandro a los que entraron a ver a Auristela, el cual lleno de discursos, preñado de conceptos, colmado de imaginaciones, desdeñado y desengañado, se salió del aposento de Auristela, sin saber, ni querer, ni poder responder palabra alguna a las muchas que ella le había dicho. Llegaron a ella Antonio y su hermana, y halláronla como persona que acaba de despertar de un pesado sueño, y que entre sí estaba diciendo con palabras distintas y claras: