Poemas & Elegias
Poemas & Elegias Habló así, y el indolente sueño abandonó mi cuerpo. Ay, que no tenga que ver yo tan grandes males. Ni podría haber imaginado que tus deseos eran tan contrarios a los míos, ni que 85 en tu pecho habitaba tamaño crimen, pues no te engendraron[461] las aguas del vasto Océano, ni la Quimera vomitando llama de sus feroces fauces, ni el perro de lomo ceñido de un ejército de serpientes, que tiene tres lenguas y triple cabeza, ni Escila, de 90 cuerpo de virgen, rodeada de perros, no te llevó en su seno una leona salvaje, ni la tierra bárbara de Escitia, ni la espantosa Sirte, sino una casa distinguida, en donde no habita gente cruel, una madre, con mucho la más dulce de todas, y un padre más amable que ningún otro.
95 Estos ensueños crueles un dios los cambie a mejor y permita que, sin valor, los tibios notos se los lleven.
Os recrea el agua que mana de las fuentes etruscas, el agua que no debe visitarse en la canícula estival, ahora en cambio semejante a las aguas sagradas de Bayas, cuando la tierra se remoza en la primavera de púrpura[462]. Pero a mí Perséfone[463] me 5 anuncia una hora sombría. A un joven sin culpa no le perjudiques, diosa.